¿Quiénes son los “Therian”? La crisis de identidad en la generación digital
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| El fenómeno de los “therians” reabre el debate sobre identidad y pertenencia en una generación que anhela reconocimiento, comunidad y orientación en medio de la era digital. Foto: Redes sociales. |
Un fenómeno viral que despierta preguntas
En los últimos días, el término therians ha reaparecido con fuerza en redes sociales, especialmente en plataformas de video corto donde adolescentes se muestran utilizando máscaras de animales, accesorios simbólicos y realizando movimientos asociados a ciertas especies. En Bolivia y en otros países, el tema ha saltado del entorno digital a la conversación pública, generando curiosidad, preocupación y, en algunos casos, burlas.
Aunque para muchos se trata de una novedad, el fenómeno tiene antecedentes en comunidades digitales de finales de los años noventa. Los estudios sobre subculturas en línea describen a los otherkin y therians como grupos que expresan una identidad simbólica vinculada a animales u otros seres no humanos, principalmente en espacios virtuales (Kirby, 2013). Sin embargo, la visibilidad actual responde más a la lógica algorítmica contemporánea que a un crecimiento repentino del movimiento: lo llamativo y controversial tiende a amplificarse en redes sociales.
Identidad adolescente en tiempos de algoritmos
La adolescencia es una etapa marcada por la exploración de identidad. Erik Erikson (1968) describió este periodo como una fase crítica en la formación del “yo”, donde el individuo busca coherencia interna y reconocimiento social. En la actualidad, esa búsqueda ocurre también —y muchas veces principalmente— en el espacio digital.
Investigaciones recientes indican que las redes sociales funcionan como escenarios donde los jóvenes experimentan y proyectan versiones de sí mismos, recibiendo retroalimentación inmediata que puede fortalecer o fragilizar su autoconcepto (Valkenburg, Meier, & Beyens, 2022). La American Psychological Association (APA, 2023) advierte que el impacto de las redes en la salud mental adolescente depende en gran medida del contexto, la supervisión y el tipo de interacción que se genera. No es simplemente el tiempo conectado, sino la calidad de la experiencia lo que influye en el bienestar.
En este marco, algunas expresiones asociadas al fenómeno therian pueden interpretarse como intentos de pertenencia y diferenciación. Las comunidades digitales ofrecen validación rápida, especialmente para jóvenes que experimentan sentimientos de invisibilidad o incomprensión en su entorno inmediato.
Diferencia entre fenómeno cultural y cuadro clínico
Es importante distinguir entre la expresión identitaria cultural y lo que la literatura clínica denomina “licantropía clínica” o creencia delirante de transformación en animal. Este último fenómeno ha sido documentado como un síntoma raro asociado a trastornos psicóticos (Blom, 2014). Sin embargo, la mayoría de los jóvenes que participan en tendencias virales relacionadas con animales no presentan este tipo de cuadro clínico.
Confundir ambos planos puede conducir a estigmatización innecesaria. La evidencia científica subraya que no toda manifestación identitaria inusual constituye patología; el criterio fundamental para evaluar la necesidad de intervención profesional es la presencia de deterioro funcional significativo o sufrimiento psicológico persistente (American Psychiatric Association, 2022).
Impacto social y riesgo de estigmatización
Las reacciones sociales ante fenómenos como este suelen oscilar entre la alarma moral y la burla. Sin embargo, estudios sobre ciberacoso demuestran que la humillación pública y el rechazo social pueden tener efectos profundos en la autoestima y el bienestar emocional de los adolescentes (Kowalski et al., 2014).
Cuando la respuesta adulta se limita a la ridiculización, el resultado puede ser el aislamiento. La evidencia sugiere que el sentido de pertenencia es un factor protector clave en la salud mental juvenil (Allen & Kern, 2017). Por lo tanto, el desafío no es simplemente rechazar la tendencia, sino comprender qué necesidades subyacentes podrían estar expresándose a través de ella.
Perspectiva bíblica: identidad, dignidad y propósito
Desde la cosmovisión bíblica, la identidad humana se fundamenta en la creación a imagen de Dios (Génesis 1:26–27). Esta afirmación establece una dignidad intrínseca que no depende de tendencias culturales ni de validación social. El apóstol Pablo exhorta a no conformarse a los patrones de este mundo, sino a renovar el entendimiento (Romanos 12:2), lo que implica discernimiento frente a corrientes culturales cambiantes.
Al mismo tiempo, la enseñanza de Cristo refleja un equilibrio entre verdad y compasión. Jesús interactuó con personas marginadas afirmando su valor sin necesariamente validar todas sus prácticas. Este principio invita a la iglesia y a la familia a responder con orientación firme, pero sin humillación.
La identidad bíblica no se construye sobre la experimentación constante de roles, sino sobre una relación estable con Dios y un propósito trascendente (1 Pedro 2:9). En un entorno digital donde la identidad puede fragmentarse en múltiples perfiles y tendencias, esta base ofrece estabilidad y sentido.
Un llamado al discernimiento y al acompañamiento cristiano
Más allá del fenómeno viral, la Iglesia Adventista del Séptimo Día no responde desde el sensacionalismo ni desde la burla, sino desde principios bíblicos claros. La identidad humana, según la enseñanza adventista fundamentada en la Escritura, no es una construcción fluctuante determinada por tendencias culturales, sino una realidad establecida por Dios en la creación. El ser humano fue creado a imagen y semejanza del Creador, con dignidad, propósito y responsabilidad moral.
Las directrices adventistas sobre educación, familia y desarrollo integral enfatizan que la formación de la identidad debe estar anclada en una relación personal con Cristo, en el estudio de la Biblia y en la comprensión del valor del cuerpo como templo del Espíritu Santo. La Iglesia promueve una visión equilibrada del desarrollo juvenil: fortalecer la autoestima basada en la filiación divina, cultivar el pensamiento crítico frente a las corrientes culturales y fomentar espacios seguros de diálogo donde los jóvenes puedan expresar sus inquietudes sin temor a ser humillados.
Frente a fenómenos como el de los “therians”, el enfoque adventista no es la condena pública, sino el acompañamiento redentor. Se trata de orientar con amor, afirmar con verdad y recordar que la verdadera identidad no se encuentra en una máscara ni en una tendencia digital, sino en el llamado divino a vivir conforme al propósito eterno de Dios.
En una generación que busca validación constante en el entorno virtual, la Iglesia está llamada a ofrecer algo más profundo que un “like”: ofrecer pertenencia real, comunidad auténtica y una identidad cimentada en Cristo. Porque cuando la identidad está arraigada en Dios, las tendencias pasan, pero el propósito permanece.
Autor: Emerson Apaza C. /Comunicador Social
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Referencias
- Allen, K. A., & Kern, M. L. (2017). School belonging in adolescents: Theory, research and practice. Springer.
- American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed., text rev.; DSM-5-TR).
- American Psychological Association. (2023). Health advisory on social media use in adolescence. APA.
- Blom, J. D. (2014). When doctors cry wolf: A systematic review of the literature on clinical lycanthropy. History of Psychiatry, 25(1), 87–102.
- Erikson, E. H. (1968). Identity: Youth and crisis. Norton.
- Kirby, D. (2013). Otherkin and therianthropy: Identity construction in online communities. Journal of Religion and Popular Culture, 25(3), 346–360.
- Kowalski, R. M., Giumetti, G. W., Schroeder, A. N., & Lattanner, M. R. (2014). Bullying in the digital age: A critical review and meta-analysis. Psychological Bulletin, 140(4), 1073–1137.
- Valkenburg, P. M., Meier, A., & Beyens, I. (2022). Social media use and adolescents’ self-esteem: Heading for a person-specific media effects paradigm. Journal of Communication, 72(1), 56–78.

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